jueves, 12 de julio de 2012

Y mi mundo sufre un sismo, me tienen en la mira mis peores enemigos...


No debo dejar arrestarme por un amor desconocido, todo debe ser planteado y replanteado para entender una posible salida. No debo dejar hostigarme con juegos de palabras maliciosas, que abren un paréntesis en mi sonrisa.
Si ella no sabe que existo, yo debo completar esa inexistencia, debo completar el circulo y hacer desaparecer el vinculo.
Debo amanecer mas seguido, y anochecer una vez por semana.
Quizás el grito de guerra que me persigue debe ser extendido hacia mis propios miedos.

-Vos, Pedro, le tenes miedo al compromiso- Me dijo un maestro.

Yo me tejo mis propias vendas, y acomodo el reloj. Dejo el banquito en el ring para no sentirme solo, miro una foto de la luna cuando es de día y le seco las lagrimas a la vecina.

-Vos, Pedro, le tenes miedo al compromiso- Me dijo un maestro.

El ruido, la distancia, los gritos, la ignorancia, el sexo, la plata. Todas son excusas que mi cerebro postula en cada decisión. Todas son excusas perfectas, que cierran sentidos, tienen su lógica y su rápida aprobación. Pero no son dignas de la espontaneidad. Esa palabra que tanto busco al caminar, que tanto encuentro en el diario del lunes.


-Vos, Pedro, le tenes miedo al compromiso- Me dijo un maestro.

Y mi mundo sufre un sismo, me tienen en la mira mis peores enemigos.








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