domingo, 20 de julio de 2014

Amistad Estelar - Nietzsche

Éramos amigos y nos hemos vuelto extraños. Pero está bien asi y no queremos encubrírnoslo y oscurecérnoslo, como si tuviésemos que avergonzarnos de ello. Somos dos barcos, cada uno con su meta y su rumbo; puede que nos crucemos y que celebremos una fiesta juntos, como lo hicimos cuando los probos barcos quedaron fondeados en un mismo puerto y a un mismo sol, tan serenos que parecía como si ya hubiesen llegado a su destino y tenido el mismo final. Pero mas tarde la todopoderosa fuerza de nuestro afán nos empujo a separarnos, hacia diferentes mares y latitudes, y quizá no volvamos a vernos nunca, o nos veamos, pero sin reconocernos ¡Los distintos mares y soles no cambiaron! Tener que volvernos extraños el uno para el otro es la ley que está sobre  nosotros ¡Justamente por eso tenemos que hacernos también más dignos de veneración recíproca! ¡Justamente por eso el pensamiento de nuestra antigua amistad debe hacerse mas sagrado! Hay probablemente una enorme curva y órbita estelar invisible en la que nuestros caminos y metas, tan distintos como son, puede que estén incluidos como pequeños tramos, ¡elevémonos a ese pensamiento! Pero nuestra vida es demasiado corta y nuestra vista demasiado débil para que pudiésemos ser más que amigos en el sentido de aquella sublime posibilidad. Y, por eso, creamos en nuestra amistad estelar, aun cuando estuviésemos que ser uno para otro enemigos terrenales.

La gaya ciencia - Friedrich Nietzsche

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