jueves, 26 de mayo de 2011

Cierto que ella existía...

Una  canción me pide perdón por todo lo que me hizo pasar y ahora me aconseja que olvide.
El olvido me reta y se me aleja. Me dice que hable con vos.
Vos ni te enteraste y me abofeteas con tu asegurado destino.
El destino se me ríe diciendo que a mi jamás me va a hablar con los mismos códigos.
Los Códigos los tengo, no tengo el canal.
El canal mas visto es el que nos muestra juntos, callados.
Callada esta esa esfera pedorra que es el sol.
Solamente te pido que seas feliz y que no me entere.

Me acuerdo que me doliste de verdad.

Y no fue de noble escuchar a Noble.

La arrogancia de Dargelos llego demasiado tarde.

Hoy estoy con cicatrices. Aprovechándolas para putearme.
“Tendría que haber hecho eso.  O tal cosa.”

Después la luna me mostro que hay una gamma de princesas que tampoco se enteraron que existo pero  saben cómo hablo. Como camino.

En fin. Creo y sostengo que mi mente esta tranquila. Pero mi cuerpo no.

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