jueves, 5 de mayo de 2011

Poesía de invierno que se camufla en este otoño...

No hay que forzar la lapicera,
no hay que dominar nuestros sentidos.
Morir de mis amores
es mi responsabilidad.

Maldigo, miento y envidio.
Puteo, me abrigo y bostezo.

La espera se hace densa,
los recuerdos son hormigas
que mueren de hambre.
Y otros sobreviven, cruelmente.

El viento de aquel día
todavía me pega en la cara.
Jugaba de local,
y en el mismo momento,
moría de local.

Pesadillas de invierno,
locuras de un inexperto
que no sabía luchar.

Maldigo, miento y envidio.
Puteo, me abrigo y bostezo.

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